Ayotzinapa

La pesadilla de Iguala y sus 43 desaparecidos cumplirá ya 100 días. Sin duda, la más compleja tragedia mexicana contemporánea, una trama político-criminal combinada con redes sociales, un hartazgo generalizado y la incapacidad política de un gobierno que se siente acorralado. 

Ayotzinapa es la imagen colectiva que dominó el 2014 y muy probablemente será el sello demoledor en términos históricos y mediáticos para la presente administración; (guardada toda proporción) si el 2 de Octubre fue el talón de Aquiles para Díaz Ordaz, los normalistas desaparecidos lo será para el gobierno de Peña Nieto. 

En cosa de 100 días se han desarrollado 45 marchas en al menos 17 estados y 21 países convocando a miles a las calles, nunca antes una crisis política tan local había cruzado las fronteras de esta forma. Organizaciones sociales y un sector de periodistas “con causa” están más que entusiasmados con el tema, sus 43 mártires son incuestionables. 

¿Pero qué hay de nuevo en la mirada de nuestros fotógrafos? Ustedes me disculparán, pero yo veo pocas novedades, salvo algunas excepciones. Todo se parece: marchas, marchas, autos quemados, rostros de dolor y un sin fin de repeticiones. 

Sin embargo, hoy me detengo para destacar una imagen del fotoperiodista Jorge Serratos, Premio “Rostros de la Discriminación 2007”, y fotógrafo de esta casa editorial desde el 2000. Jorge ha cubierto la crisis de Oaxaca, el caos de las autodefensas en Michoacán y más recientemente el tema de los normalistas y sus consecuencias en estos 100 días. 

Esta fotografía la tomó en la Normal de Ayotzinapa en Guerrero y sin duda sintetiza de una manera sutil la incertidumbre de estos 3 meses. La sombra desgarradora se siluetea al fondo de una manta “Vivos se los llevaron, Vivos los queremos”, todo esto en el marco de un sol que se oculta y anticipa días oscuros para nuestra patria. 100 días de Ayotzinapa, la Tormenta Perfecta, es una pesadilla que debe llevarnos a reflexionar sobre los Méxicos que contiene nuestra bandera; mientras que por un lado se construyen trenes de alta velocidad, por el otro “la Bestia” se descarrila repleta de migrantes. 

Las imágenes serán el único recuerdo de esta era de tiniebla; sólo los fotógrafos comprometidos, honestos y con talento visual serán útiles en este contexto de dolor y oportunismo. Separar al militante del profesional será tarea de editores y de la sociedad más y mejor informada.